108586100718815847
Mayo 29, 2004
Decir la verdad
Por Paul Krugman
Algunas agencias de noticias, incluyendo al New York Times, están sumidas ahora en la autocrítica por los hechos que condujeron a la guerra de Irak. Se preguntan cómo acusaciones pobremente documentadas de una amenaza inminente recibieron un tratamiento desmedido y acrítico, mientras que las evidencias en la dirección contraria o fueron ignoradas o tomadas poco en serio.
Pero no fue sólo Irak, y no fue sólo el Times. Parece que muchos periodistas se arrepienten ahora sobre el contexto más amplio en el que se inscribía la cobertura de Irak: un clima en el que la prensa no deseaba informar negativamente sobre George Bush.
La gente que lee las noticias ojeando la portada, o viendo la televisión, debería sentirse confusa por el repentino cambio del papel de Bush. Durante más de dos años después del 11-S, él fue un tirador certero, todo claridad moral y rectitud.
Pero ahora esa gente oye hablar de un presidente que no contó toda la historia sobre por qué nos condujo a una guerra en Irak o cómo va esa guerra, quien no puede admitir errores o aprender de ellos, y quien no someterá a nadie de su equipo, ni a sí mismo, a responsabilidad alguna. ¿Qué ocurrió?
La respuesta, por supuesto, es que el tirador certero nunca existió. Fue un personaje ficticio que la prensa, por varias razones, presentó como real.
Publicado originalmente en New York Times
Traducido al castellano y publicado en Pensamientos Radicalmente Eclécticos
108586026411340815
Mayo 29, 2004
The Expanding Blogosphere
By Rachel Smolkin
Political blogs–online journals featuring commentary, often highly opinionated–have rapidly become a presence in the campaign landscape. Now some established news organizations are hiring established bloggers or creating their own. How much impact does this instant punditry have on mainstream political reporting?
When political bloggers bay in the blogosphere, do political reporters hear them?
The answer, I quickly learned, depends on four factors: how you define “political blog”; which political bloggers you mean; which political reporters you mean; and–not to go all Bill Clinton on you–what the meaning of “hear” is.
Blog, for the uninitiated, is shorthand for “Web log,” online journals of thought and commentary. They feature a personal, distinctive voice, links to other sources and regular postings displayed in reverse chronological order with the newest entry first. Readers scroll down the screen to scan the blogs, which often include a place for reader input, archives of past entries and “blogrolls,” lists of other blogs the author finds useful.
Political bloggers chew over the news of the day, frequently skewering journalists’ coverage or spotlighting what they feel are undercovered stories. Objectivity is generally verboten in the blogosphere, although ideology tends to be less rigid than the partisan debates that play out so repetitiously in newspapers and on television. And bloggers are a clubby bunch, referencing and linking to each other even when ideologies clash.
Artículo completo en American Journalism Review
Decir la verdad
Por Paul Krugman
Algunas agencias de noticias, incluyendo al New York Times, están sumidas ahora en la autocrítica por los hechos que condujeron a la guerra de Irak. Se preguntan cómo acusaciones pobremente documentadas de una amenaza inminente recibieron un tratamiento desmedido y acrítico, mientras que las evidencias en la dirección contraria o fueron ignoradas o tomadas poco en serio.
Pero no fue sólo Irak, y no fue sólo el Times. Parece que muchos periodistas se arrepienten ahora sobre el contexto más amplio en el que se inscribía la cobertura de Irak: un clima en el que la prensa no deseaba informar negativamente sobre George Bush.
La gente que lee las noticias ojeando la portada, o viendo la televisión, debería sentirse confusa por el repentino cambio del papel de Bush. Durante más de dos años después del 11-S, él fue un tirador certero, todo claridad moral y rectitud.
Pero ahora esa gente oye hablar de un presidente que no contó toda la historia sobre por qué nos condujo a una guerra en Irak o cómo va esa guerra, quien no puede admitir errores o aprender de ellos, y quien no someterá a nadie de su equipo, ni a sí mismo, a responsabilidad alguna. ¿Qué ocurrió?
La respuesta, por supuesto, es que el tirador certero nunca existió. Fue un personaje ficticio que la prensa, por varias razones, presentó como real.
Publicado originalmente en New York Times
Traducido al castellano y publicado en Pensamientos Radicalmente Eclécticos
Decir la verdad Por Paul Krugman Algunas agenc…
Mayo 29, 2004
Decir la verdad
Por Paul Krugman
Algunas agencias de noticias, incluyendo al New York Times, están sumidas ahora en la autocrítica por los hechos que condujeron a la guerra de Irak. Se preguntan cómo acusaciones pobremente documentadas de una amenaza inminente recibieron un tratamiento desmedido y acrítico, mientras que las evidencias en la dirección contraria o fueron ignoradas o tomadas poco en serio.
Pero no fue sólo Irak, y no fue sólo el Times. Parece que muchos periodistas se arrepienten ahora sobre el contexto más amplio en el que se inscribía la cobertura de Irak: un clima en el que la prensa no deseaba informar negativamente sobre George Bush.
La gente que lee las noticias ojeando la portada, o viendo la televisión, debería sentirse confusa por el repentino cambio del papel de Bush. Durante más de dos años después del 11-S, él fue un tirador certero, todo claridad moral y rectitud.
Pero ahora esa gente oye hablar de un presidente que no contó toda la historia sobre por qué nos condujo a una guerra en Irak o cómo va esa guerra, quien no puede admitir errores o aprender de ellos, y quien no someterá a nadie de su equipo, ni a sí mismo, a responsabilidad alguna. ¿Qué ocurrió?
La respuesta, por supuesto, es que el tirador certero nunca existió. Fue un personaje ficticio que la prensa, por varias razones, presentó como real.
Publicado originalmente en New York Times
Traducido al castellano y publicado en Pensamientos Radicalmente Eclécticos
The Expanding Blogosphere
By Rachel Smolkin
Political blogs–online journals featuring commentary, often highly opinionated–have rapidly become a presence in the campaign landscape. Now some established news organizations are hiring established bloggers or creating their own. How much impact does this instant punditry have on mainstream political reporting?
When political bloggers bay in the blogosphere, do political reporters hear them?
The answer, I quickly learned, depends on four factors: how you define “political blog”; which political bloggers you mean; which political reporters you mean; and–not to go all Bill Clinton on you–what the meaning of “hear” is.
Blog, for the uninitiated, is shorthand for “Web log,” online journals of thought and commentary. They feature a personal, distinctive voice, links to other sources and regular postings displayed in reverse chronological order with the newest entry first. Readers scroll down the screen to scan the blogs, which often include a place for reader input, archives of past entries and “blogrolls,” lists of other blogs the author finds useful.
Political bloggers chew over the news of the day, frequently skewering journalists’ coverage or spotlighting what they feel are undercovered stories. Objectivity is generally verboten in the blogosphere, although ideology tends to be less rigid than the partisan debates that play out so repetitiously in newspapers and on television. And bloggers are a clubby bunch, referencing and linking to each other even when ideologies clash.
Artículo completo en American Journalism Review
The Expanding Blogosphere By Rachel Smolkin …
Mayo 29, 2004
The Expanding Blogosphere
By Rachel Smolkin
Political blogs–online journals featuring commentary, often highly opinionated–have rapidly become a presence in the campaign landscape. Now some established news organizations are hiring established bloggers or creating their own. How much impact does this instant punditry have on mainstream political reporting?
When political bloggers bay in the blogosphere, do political reporters hear them?
The answer, I quickly learned, depends on four factors: how you define “political blog”; which political bloggers you mean; which political reporters you mean; and–not to go all Bill Clinton on you–what the meaning of “hear” is.
Blog, for the uninitiated, is shorthand for “Web log,” online journals of thought and commentary. They feature a personal, distinctive voice, links to other sources and regular postings displayed in reverse chronological order with the newest entry first. Readers scroll down the screen to scan the blogs, which often include a place for reader input, archives of past entries and “blogrolls,” lists of other blogs the author finds useful.
Political bloggers chew over the news of the day, frequently skewering journalists’ coverage or spotlighting what they feel are undercovered stories. Objectivity is generally verboten in the blogosphere, although ideology tends to be less rigid than the partisan debates that play out so repetitiously in newspapers and on television. And bloggers are a clubby bunch, referencing and linking to each other even when ideologies clash.
Artículo completo en American Journalism Review

